
Los aires de grandeza de esta majestuosa ciudad han calado bien hondo a nuestra llegada. Todo después de 12 horas narcotizado entre un Argentino que sólo pronunciaba monosílabos y un Paraguayo un poco más lenguaraz, en las que hemos asistido de primera mano a la contienda por un asiento que sorprendentemente se había duplicado en el chek in. Aún así, yo me comí el pastel de "corn flakes".
(Foto 1: columpio porteño)
En la llegada Santi nos ha sorprendido levantándose 3 horas antes para acercarse a recibirnos en el aeropuerto. 1-0. Gracias a ello nuestros primeros pasos por el microcentro y puerto madero han sido firmes. Eso sí, sabiendo que hoy 21 de septiembre es el día del estudiante, el primer día de la primavera, y es como una fiesta aquí en Argentina ya que en la secundaria nadie tiene clase y las calles y parques están repletos de porteños adolescentes con ganas de hacer ruido.
Para comer hemos ido al establo, pero los únicos animales que ha habido allí eramos nosotros. Ojo de bife o bife de chorizo, qué más da. No haré más comentarios.

(Foto 2: sobremesa.)
De ruta por la plaza de San Martín y la Recoleta más y más gente por la calle. Lorena nos ha hecho de guía y ha sido realmente lindo. Después de ver la flor parabólica y el Malba nos hemos dirigido de vuelta al hostal. Al menos sabemos que para ser un paquete en Argentina no hace falte que se te dé mal nada, sino más bien todo lo contrario.

(Foto 3: Puerto madero.)
Del hostal mencionar que han sido muy atentos, y esta noche hay fiesta sin salir de casa. Como lo oyes. 21 de septiembre.
Besos y abrazos.
Sagü.
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