Foto 1: Columpio múltiple en Esquel.El camino se va transformando por momentos y de los grandes bosques pasamos a puñados de árboles esparcidos irregularmente por la estepa patagónica. De los paisajes verdes pasamos a paisajes más ajados y baldíos. Los árboles se van transformando lentamente en arbustos y nos vamos dando cuenta que el paisaje desértico nos va comiendo terreno.
Foto 2: Cartel en Tecka.Tras más de 100 kilómetros llegamos a la población de Tecka. Seguro se la imaginarán pues podría ser un poblado en el que el doctor Fleishman aría de casa en casa atendiendo a sus pacientes.
Foto 3: Imagen de la ruta.La ruta ya es completamente monócroma y anodina. Son unos kilómetros los que nos separan de alcanzar Gobernador Costa para parar y tomarnos un café para reponer fuerzas. Suerte que tenemos el tanque lleno pues no hay luz y hasta las 6 de la tarde no podríamos rellenarlo de nafta.
Foto 4: Imagen en Gobernador Costa.La carretera serpentea arriba y abajo. Pocas curvas, pocos viajeros alrededor. Algún ñandú se acerca a saludarnos antes de recorrer unos 150 kilómetros hasta el siguiente poblado, pero Facundo está alejado de la carretera y decidimos continuar sin descanso hasta Sarmiento.
A la entrada del pueblo el lago Munster nos sorprende con su inmensidad, pero nosotros tenemos claro a que venimos. El bosque petrificado de Sarmiento es un paraje insólito. Quebradas multicolor erosionadas por un viento que arrecia sin cesar han ido descubriendo entre el subsuelo los restos petrificados de árboles centenarios que estaban esperando para ser replantados. Simplemente fascinante.
Foto 5: Bosque petrificado de Sarmiento.Volvemos al pueblo prontito esta vez y no haremos más camino. Eso sí, nos proveemos bien para el largo día de mañana.
Se despide.
Sagü.
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