jueves, 24 de septiembre de 2009

Circuito grande.

Amanece en Bariloche. Desayuno completo, esta vez sin dulce de leche, y en ruta. Camino Villa la Angostura bordeando todo el lago Nahuel Huapi, comienzo del circuito grande. El sol augura que pronto bajarán las temperaturas con ese halo a su alrededor.
Foto 1: Sol patagónico
Empezamos por la ruta de los siete lagos. Camino de ripio. No hay tiempo para todo. Pero podemos disfrutar del paisaje de Coihués o Alerces a lo largo del primer tramo.
Foto 2: Puente sobre el arroyo que lleva al lago correntoso.
El día merece la pena y rodeamos por una sinuosa carretera los lagos Espejo grande y chico, Correntoso y nos quedamos a un paso del lago escondido. No hay tiempo para más que el barco zarpa hacia peninsula Quetrihué.
Foto 3: Lago Espejo.
Al final llegamos al primer catamarán. 45 minutos de viaje atravesando parte del lago Nahuel Huapi para llegar al principio del parque natural de los Arrayanes. Su nombre se debe a estos árboles de color canela que no crecen en ninguna otra parte del mundo. Hay que avivar el paso dentro porque en el siguiente catamarán llega un pueblo de gente.
Foto 4: Bosque de arrayanes.
Tras el trayecto de regreso comida o más bien merienda en Sunset Lake Lounge de Bahía Brava. Sorrentinos con salsa de queso y ciervo con salsa de cebolla de verdeo, es decir, ajo puerro.

Café o lágrima y a ponerse en camino hacia Villa Traful. De nuevo ripio, aunque ya nos vamos acostumbrando. El camino más sinuoso si cabe, pero al ver la entrada al lago Traful todo ha merecido la pena. El pueblo parece enclavado en mitad de ninguna parte, aquel sitio donde desconectas del mundo exterior por obligación.
Foto 5: Puerto en Villa Traful.

Se hace de noche y tras pasar por el mirador más y más liebres, zorros, vacas y caballos jalonan el camino de vuelta. Dicen por la radio que mañana hará un frío de "san puta". Estaremos preparados.

Se despide.
Sagü.



1 comentario:

  1. cómo es esto de la tecnología...
    a un oceáno de distancia y tan cerca de vuestros pasos. Envidia, mucha, pero de la sana.
    Sé que no hace falta que diga que disfrutéis al máximo. Tú sabes cómo hacerlo!

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