domingo, 18 de octubre de 2009

Capitulación.

Anoche hubo cena de despedida, y después salimos de boliches. Parece difícil levantarse y más sabiendo que hay que cerrar esa cebada valija repleta de ropa y enseres varios que se han ido multiplicando por las circunstancias del viaje.
Foto 1: Imagen desde el balcón de la habitación.

Tras conseguir recopilar la multitud de bolsas, valijas, mochilas y despedirnos sin mayores honores de nuestro hogar bonaerense cogemos un taxi rumbo a casa de Zule. Café, tertulia y risas antes de dirigirnos a Recoleta.

Foto 2: Buenos Aires design.

En Plaza Francia, hoy sábado, hay un mercadillo repleto de puestos de artesanos, comerciantes y artista. Lo recorremos con tranquilidad antes de comernos un superpancho con papitas.

Foto 3: Mercado de La Recoleta.

Tras el almuerzo, paseo por el cementerio de La Recoleta para conmovernos con el embrujo de este lúgubre e histórico lugar lleno de colosales panteones, algunos muy austeros, otro muy paquetones.

Foto 4: Cementerio de La Recoleta.
Acabamos de recorrer el mercadillo con más pena que gloria y nos paramos a tomar un café y un helado de Freddos junto a los centenarios Gomeros de Recoleta.
Foto 5: Gomero.

Volvemos para recoger todos los bártulos y nos vamos con Tici, Marcelo y santi a realizar nuestro penúltimo trayecto hacia el aeropuerto.


Dejamos amigos, dejamos familia, dejamos sensaciones, dejamos alegrías y dejamos emociones. Parte de nosotros se queda en Buenos Aires. Parte de nosotros se queda en Argentina.




Hasta siempre.
Sagü.

Colonia.

La República Oriental del Uruguay es un país que, respecto a Argentina, se encuentra situado al otro lado del río de La Plata y del Paraná. Colonia dista sólamente cincuenta kilómetros de Buenos Aires, aunque divisar la costa desde el otro lado es tarea realmente complicada.

Hoy es uno de esos días en que se puede ver la otra orilla. Por lo menos desde Uruguay se divisan en lontananza las siluetas de los colosos edificios de Puerto Madero. Para cruzar el barco rápido ha tardado poco más de una hora.Foto 1: Río de La Plata.

Colonia de Sacramento es, como su propio nombre indica, una antigua colonia primero portuguesa y luego española que, debido al auge de Buenos Aires quedó en un segundo plano como puerto en el río, de ahí que aún conserve embrujo de una ciudad estancada en el tiempo.Foto 2: Imagen de Colonia.

Nada más bajar del barco alquilamos unas bicicletas. Tras recorrer rápidamente el centro históriconos dirigimos por la costanera hacia la playa del Real de San Carlos.

Foto 3: Costanera de Colonia.

En esta zona se encuentran edificios históricos como el frontón Real de San Carlos o la plaza de toros, y un poco más hacia el centro de la ciudad se encuentra la coqueta iglesia de San benito.

Foto 4: Frontón Real de San Carlos.

Ya de vuelta en el casco antiguo nos damos un paseo por la arbolada Plaza Mayor antes de comernos unos chivitos. La ciudad está tomada por gente disfrazada de época y están representando las batallas entre portugueses y españoles.

Bajamos la comida tranquilamente transitando por la calle de los Suspiros y viendo las ruinas del antiguo convento de San Francisco junto al faro. Foto 5: Calle de los Suspiros.

Vuelta a Buenos Aires. Otra vez a pasar por migraciones. Nada más llegar, un paseo hasta el hostel y a prepararse para la cena y posterior fiesta.

Se despide.

Sagü.

jueves, 15 de octubre de 2009

Brasil.

Samba, futebol y carnaval. Eso es lo que más se conoce de Brasil. Nosotros no vamos a jogar a futebol, ni vamos a bailar salsa, ni mucho menos es carnaval.

Para llegar a Brasil tenemos que cruzar el puente internacional sobre el río Iguazú. Iguazú en guaraní significa agua grande, y eso es lo que se ve, mucha agua. Foto 1: Imagen desde el puente internacional.

El día está nublado, llueve ligeramente, una pena. Desde este lado de la frontera se obtiene una visión panorámica de todas las cataratas. Se empieza viendo el lado argentino de los saltos Bossetti, Mbigua y Dos Hermanas y se recorre toda la ribera hasta llegar a las del lado brasileño. Foto 2: Saltos argentinos.

Tras pasar el lado argentino se pueden ver los saltos de Rivadavia sobre la isla de San Martín, antes de llegar a los altos del lado brasileño ya cerca de la Garganta del Diablo.
Al final del recorrido hay un mirador desde el que se tiene una panorámica de los saltos del lado brasileño justo al lado del salto Floriano. Foto 3: Salto Floriano.

Después de recorrer este lado de las cataratas nos vamos a comer a Foz do Iguazú. Buffet con variedad de carnes, mandioca frita, ensaladas o el típico plato brasileño que es arroz con una salsa de frijoles y carne. Postres no faltan. Foto 4: Helado de crema con Sagu.

Vuelta a cruzar las fronteras que volvemos a Buenos Aires. Al llegar a la gran ciudad vuelve el jaleo. Atravesamos la ciudad con nuestro guía turístico, el taxista, atasco de hora pico incluído. Foto 5: Monumento de los españoles.

No hay mucho tiempo así que habrá que hacer unas compras antes de la fiesta de esta noche.

Se despide.
Sagü.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cataratas.

El río Iguazú nace en el Mato Grosso brasileño y debido al clima tropical que tiene en todo su recorrido alcanza un caudal muy elevado. Mismamente ayer tuvieron que cerrar parte del recorrido porque el nivel del agua era superior a las pasarelas por donde se transita.

Por suerte hoy ha bajado el caudal y nada más llegar al parque nacional nos dirigimos sobre las pasarelas que conducen a la Garganta del Diablo, el salto más elevado y de un ensordecedor ruido.
Foto 1: Garganta del Diablo.

Recorremos el camino andado para visitar el resto de cascadas por arriba. Primero Dos Hermanas, Bossetti y Mbigua, pudiendo también ver en todo su esplendor los saltos de Adán y Eva, que normalmente no tendrían caudal.
Foto 2: Imagen desde el salto Bossetti.

Parada a comer para reponer fuerzas. La comida nos es nada del otro mundo. De postre mamón en almíbar con queso.
Foto 3: Mamón.

De tarde nos toca la Gran Aventura, que así es como la llaman. Nos subimos a un camión para atravesar la selva durante ocho kilómetros por caminos de otro modo intransitables. Al final de la selva, río abajo, agarramos un gomón que nos vuelve a llevar hacia las cataratas para tener una panorámica desde el lecho del río. Incluso nos damos una ducha debajo del salto de los Tres Mosqueteros y del de San Martín.
Foto 4: Imagen de las cataratas.

Nos dejan en tierra y podemos disfrutar de otro baño en el salto Bossetti, pero desde abajo. pasamos por el salto Chico y el Dos hermanas antes de regresar al punto de encuentro, donde los coatíes nos esperan para despedirse.
Foto 5: Coatí.

Por el camino hacia la casa de los pájaros los tucanes también salen a despedirnos. La visita acaba en medio de una auténtica tormenta tropical. Al menos Argentina está clasificada para el mundial.

Se despide.
Sagü.

martes, 13 de octubre de 2009

La selva tropical.

Mañana de mucho laburo antes de abandonar el Milhouse de nuevo. Hay que dejar la valijas preparadas y cerrar los últimos planes de la semana.

Tras un rápido vuelo llegamos al aeropuerto de Iguazú, enclavado en medio de una selva de un verde intenso que contrasta con el color rojo ladrillo de la tierra. Tras atravesarlo por un serpenteante camino llegamos al hotel Carmen. Muy español. como lo que hemos hecho. Comida, siesta y paseo.
Foto 1: Camino a Puerto Iguazú.

Cruzando el pueblo se empiezan a ver más colores que el rojo y el verde del paisaje.
Foto 2: Puerto Iguazú.

Al final de mismo comienza la bajada a través de un frondoso bosque que nos lleva al puerto. Desde aquí se puede cruzar en barco al otro lado de río y hacer excursiones por un caudaoso torrente de color marrón.
Foto 3: Atardecer en Puerto Iguazú.

Siguiendo el paseo de la costanera río abajo se llega hasta el hito Argentino. El punto panorámico desde donde se divisa el río Paraná bajando desde el norte. En la margen derecha del río, que es mi izquierda se divisa Paraguay con Ciudad del Este al fondo. A mi derecha se encuentra Brasil. Este es el punto de frontera de los tres países, la confluencia de los ríos Iguazú y Paraná.

Foto 4: Hito del lado argentino.

Cogemos el colectivo para atravesar toda la ciudad llegando de vuelta al hotel. Es buena hora para tomarse un baño en la pileta a la luz de la cruz del sur antes de cenar.
Se despide.
Sagü.

Palermo.

Hace unos días que escribí lo de este día, pero no me acuerdo. Sólo se que la noche anterior hubo fiesta en el hostel.

A la mañana, agarramos el subte camino la estación de Palermo, que es uno de los barrios más grandes de capital federal. Nada más salir nos dirigimos a Palermo viejo para recorrer sus adoquinadas calles jalonadas por enormes plataneros. Foto1: Imagen en Palermo viejo.

Al llegare a la plaza de Cortázar nos encontramos un pequeño mercadillo, muy típico de fines de semana y días feriados. Aprovechamos para visitar alguna de las coquetas librerías que se diseminan entre las tiendas de moda de la zona.
Foto 2: Plaza Cortázar.

Con el estómago lleno tras un buen plato de pasta agarramos rumbo hacia la plaza Italia. Para llegar atravesamos por el jardín botánico Carlos Thays y disfrutamos de un lindo paseo entre las jacarandas y el bambú enano. Foto 3: Jardín botánico.

En plaza Italia hay mucho bulicio. La presencia del parque zoológico hace que multitud de familias aprovechen el día feriado para acercarse.
Foto 4: Plaza Italia.

No muy lejos de aquí se encuentran los bosques de Palermo donde nos podemos deleitar con una exhibición de aikido en el jardín japonés o una sesión de meditación por la paz frente al planetario.
Foto 5: Planetario.

En los lagos, la mutitud de gente se agolpa en el cesped y las calles asfaltadas están repletas de patinadores y ciclistas disfrutando del caluroso día.
Foto 6: Lagos de Palermo.

No podemos entrar al parque del Rosedal porque es tarde, así que agarramos el camino que pasa bordeando el hipódromo para llegar al lago del Golf, ya en el barrio de Belgrano.

Foto 7: Lago del Golf.

Café, coca y tortas con Lilia y Kari antes de regresar al hotel a tomar unas cervezas en la fiesta de despedida. Será más bien hasta pronto.

Se despide.
Sagü.

lunes, 12 de octubre de 2009

Un asado criollo.

Después de la lluvia viene la calma, o eso dice la canción. En nuestro caso la mañana se despierta nublada, pero con el paso de los albores se va despejando para dejar un día claro y tranquilo en Buenos Aires.

Nos disponemos a visitar la feria de San Telmo, y de camino de nuevo somos tres; Elena, Toby y el menda. Antes de visitar la feria pasamos por el mercado de Buenos Aires, un edificio de finales del siglo XIX marcado por el paso del tiempo y por el aspecto sombría y anticuado de sus puestos.

Foto 1: El mercado de Buenos Aires.

Nada más salir podemos disfrutar de la feria de San Telmo, en la que los artistas, anticuarios y comerciantes se multiplican en un reducido espacio. Cabe destacar los puestos de sifones decorados que parecen ser la estrella de este bohemio mercado.
Foto 2: Taxi decorado con filete.

En el final de la feria podemos vislumbrar entre los puestos la imagen de la iglesia de nuestra señora de Belén.
Foto 3: Nuestra señora de Belén.

Después de realizar unas compras nos dirigimos a 9 de Julio para que nos recojan rumbo a Pilar. Hay que disfrutar de un rico asado criollo con nuestra familia criolla. Picada de aperitivo, morcilla y chorizo de entrantes, y para rematar tira y pollo. No pueden faltar las tortas de manzana y dulce de leche con el café.
Foto 4: En la sobremesa.

En la tarde tocaban los partidos de futbol entre Argentina y España, el paseo por la laguna, disfrutar de un día caluroso y luchar contra los mosquitos. Y, por supuesto, agradecer poder vivir otra tarde al estilo criollo.
Foto 5: La laguna.

No hay tiempo para más. La noche cae rápido y volvemos con Tici y Marcelo atravesando los lagos de Palermo bajo la luz de la luna.

Se despide.
Sagü.

El Tigre.

Sábado en Buenos Aires. Comienza el puente de la hispanidad, también fiesta a este lado del charco. Anoche se alargó mucho la fiesta y ha costado despegarse de las sábanas.

Al salir del hostel Tici y Marcelo nos están esperando en la puerta. Tras algunos problemas logísticos ponemos rumbo a El Tigre.

El Tigre es una localidad situada a unos 30 kilómetros al oeste de Buenos Aires, en la desembocadura del río Paraná, donde la conjunción con el río de la Plata en el enorme estuario porteño ha formado multitud de islas de sedimentos en las que han florecido garn cantidad de casas señoriales, hoteles y centros de ocio.

De paseo por El Tigre podemos disfrutar de la remodelación del paseo Victorica y del palacio que alberga el Museo de Arte Tigre. Foto 1: Palacio de El Tigre.

Posteriormente, nos subimos en el barco para disfrutar de un paseo por los canales Luján y Sarmiento, disfrutando por el camino de las vistas de los arenales, las casitas de recreo, los barcos areneros dragando en fondo de los ríos, el puerto de frutos o el parque de atracciones.
Foto 2: El puerto de frutos desde el canal Luján.

Después de comer un buen plato de carne, nos dirigimos hacia la ciudad a hacer las últimas compras. Marta nos abandona y no hay vuelta atrás. Parece que el día se oscurece camino a Ezeiza. Lo único bueno es que finalmente Argentina ha ganado agónicamente su partido ante Perú con un gol de Martín Palermo. Lo más interesante es ver a Maradona cual enajenado forofo retozar por la hierba de un encharcado monumental de River.

El diluvio y la tormenta nos hacen retomar nuestros pasos un poco más tristes. Suerte que Tici y Marcelo nos dejan a la puerta del hostel.

Se despide.
Sagü.

viernes, 9 de octubre de 2009

En la ciudad del ruido.

Esta mañana ha sido difícil llegar al desayuno. Ya nos vamos acostumbrando a reencontrarnos con gente que, como nosotros, ha estado recorriendo la república Argentina.

Después de desperezarnos en la ducha, hoy comeremos un poco antes para poder estar en la manzana de las Luces. O eso es lo que pretendemos. Finalmente acabamos comiendo en la plaza del Congreso. Curiosamente aquí vienen a comer también Lore y Julio.

Foto 1: Imagen del Congreso.

Al final nos liamos, y nos vamos Marta y yo a ver la manzana de las Luces, la más antigua que se conserva en la ciudad. Llegamos con el tiempo justo y comprobamos cómo los argentinos se toman las cosas con mucha calma. Empezada la visita, podemos visitar las estancias de las casas virreinales, el claustro del antiguo colegio de San Ignacio y los pasadizos defensivos que comunicaban bajo tierra la procuraduría de las misiones jesuíticas con otras iglesias y edificios de la ciudad.
Foto 2: Antiguo claustro de la Manzana de las Luces.

Al acabar la visita nos enteramos que podemos visitar el Palacio Barolo, un edificio de principios de siglo que fue el más alto de la ciudad cuando se construyó. En su parte superior dispone de un faro que emitía luz para poder comunicarse con otro similar situado a muchos kilómetros al otro lado del río de la Plata, en Uruguay. Desde aquí arriba se divisa una ciudad interminable, sólo flanqueada por el gran río de la Plata.

Posteriormente, tomaremos un café relajadamente en el café de los 36 billares, un antiguo café en el que se reunían los gallegos desde mediados de siglo.
Foto 3: Café de los 36 billares.

Al salir, podemos observar el bullicio de las manifestaciones multitudinarias a lo largo de toda la avenida de Mayo, incluso colapsando la gran arteria de la avenida 9 de Julio.Foto 4: Manifestación en 9 de Julio.

De paseo por la ciudad surcamos la calle comercial de Libertad y la calle de los cines y teatros que es Corrientes, atravesando la plaza del famoso Obelisco.

Foto 5: Obelisco.

Atravesamos la zona de compras de la calle Florida antes de retornar al hostel.

Se despide. Sagü.

jueves, 8 de octubre de 2009

De vuelta en Buenos Aires.

Buenos Aires, a 34º de latitud sur y 58º de longitud oeste. Después de un largo y duro recorrido por la Patagonia y Tierra del Fuego nos proponemos pasar un día tranquilo.

El sol sigue acompañándonos día tras día. Hoy, bien de mañana, nos dirigimos de paseo por el barrio de San Telmo. De camino, pasamos por la iglesia de san Ignacio, la más antigua de la ciudad.
Foto 1: Iglesia de San Ignacio.

Poco más abajo ya se va divisando el candor de las calles del barrio de San Telmo. Las casitas bajas estilo colonial, el adoquinado de las calles, la tranquilidad del ambiente; todo te envuelve en una atmósfera entre lo místico y lo bucólico. Los comercios mezclan artesanía, moda y, principalmente, antigüedades.
Foto 2: Calle Defensa.

Al final de la calle Defensa se llega a la plaza Dorrego. Aquí los artistas se multiplican por las esquinas mezclándose con los comerciales de los restaurantes de los alrededores. Habrá que volver el domingo que es el día de la feria de cosas viejas y antigüedades.
Foto 3: Plaza Dorrego.

Hemos quedado con Santi para ir a comer. En el Desnivel nos comeremos un auténtico asado argentino. Lo que parecía un día tranquilo se convierte en una digestión un poco pesada.
Foto 4: Matambre, Bondiola y Vacío.

Para bajar la comida, pretendemos visitar la manzana de las luces, pero parece ser que es un poco tarde, así que nos damos un paseíto por la avenida 9 de Julio, la más ancha de la ciudad, y dicen que del mundo. Foto 5: Avenida 9 de Julio.

Después de un cafecito, habrá que descansar un poco antes de salir de boliches.

Se despide.
Sagü.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Por la tierra del Fuego.

Esta mañana ha habido que dejar todas las maletas hechas. De nuevo hay que mudarse.

Antes de nada tenemos que conseguir un coche porque queremos recorrer un poco la isla del Fuego. Para ello, cogemos la única carretera asfaltada que recorre la isla. Atravesando las estaciones invernales para llegar al paso Garibaldi entre las montañas. Desde aquí se divisa el lago Escondido en todo su esplendor.
Foto 1: Vistas desde el mirador del paso Garibaldi.

Continuamos rodeando el lago Escondido. A su margen sigue habiendo miradores mientras bajamos hacia la localidad de Laguna Escondida. Desde aquí seguimos al río Milna, que saliendo del Lago Escondido desemboca en el lago Fagnano, el más grande de la isla. En este lago también desembocan las oscuras aguas del río Turbio.
Foto 2: El río Turbio vertiendo sus aguas al lago Fagnano.

Seguimos el camino de ripio que bordea el lago Fagnano. El camino se convierte por momentos en una lengua de tierra acechada por el agua a ambos lados.
Foto 3: Camino junto al lago Fagnano.

Al final del camino se empiezan a ver las primeras cabañas de madera, que adentrándose en el bosque se convierten en la comuna de Tolhuin, aldea más joven de la Tierra del Fuego.
Foto 4: Imagen de Tolhuin.

Una vez hemos dado un pequeño paseo por el pueblo, hay que desandar el camino y volver a Ushuaia. Por el camino podemos disfrutar de las imágenes de las turberas y los paisajes de árboles desolados por la conjunción del frío y el viento.Foto 5: Paisaje de la isla del Fuego.

Habiendo llegado a Ushuaia, sólo nos queda comer para reponer fuerzas y acudir después hacia el aeropuerto.
Foto 6: Raviolón negro de frutos del mar con salsa de azafrán.

Continuaremos el viaje ya en capital federal.

Se despide.
Sagü.