lunes, 12 de octubre de 2009

Un asado criollo.

Después de la lluvia viene la calma, o eso dice la canción. En nuestro caso la mañana se despierta nublada, pero con el paso de los albores se va despejando para dejar un día claro y tranquilo en Buenos Aires.

Nos disponemos a visitar la feria de San Telmo, y de camino de nuevo somos tres; Elena, Toby y el menda. Antes de visitar la feria pasamos por el mercado de Buenos Aires, un edificio de finales del siglo XIX marcado por el paso del tiempo y por el aspecto sombría y anticuado de sus puestos.

Foto 1: El mercado de Buenos Aires.

Nada más salir podemos disfrutar de la feria de San Telmo, en la que los artistas, anticuarios y comerciantes se multiplican en un reducido espacio. Cabe destacar los puestos de sifones decorados que parecen ser la estrella de este bohemio mercado.
Foto 2: Taxi decorado con filete.

En el final de la feria podemos vislumbrar entre los puestos la imagen de la iglesia de nuestra señora de Belén.
Foto 3: Nuestra señora de Belén.

Después de realizar unas compras nos dirigimos a 9 de Julio para que nos recojan rumbo a Pilar. Hay que disfrutar de un rico asado criollo con nuestra familia criolla. Picada de aperitivo, morcilla y chorizo de entrantes, y para rematar tira y pollo. No pueden faltar las tortas de manzana y dulce de leche con el café.
Foto 4: En la sobremesa.

En la tarde tocaban los partidos de futbol entre Argentina y España, el paseo por la laguna, disfrutar de un día caluroso y luchar contra los mosquitos. Y, por supuesto, agradecer poder vivir otra tarde al estilo criollo.
Foto 5: La laguna.

No hay tiempo para más. La noche cae rápido y volvemos con Tici y Marcelo atravesando los lagos de Palermo bajo la luz de la luna.

Se despide.
Sagü.

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