Después de desayunar, cogemos un taxi que nos lleva directamente a la aerosilla que sube hacia el glaciar Martial. Por el camino los bosques de lengas se van difuminando y dejando un paisaje de alta montaña mucho más abierto.
Foto 1: Glaciar Martial.Una vez arriba, todavía hay que subir un poco más caminando para acercarnos al glaciar. La nieve aún es abundante y si queremos regresar secos no intentaremos llegar hasta el final.
Foto 2: Vistas del canal de Beagle desde el mirador del Glaciar.La bajada la empezamos a través del bosque, pero parece más conveniente seguir la carretera para no perder tiempo. En poco más de una hora estamos en Ushuaia y nos dirigimos a comernos las famosas centollas.
Foto 3: Restaurante Volver.Tras el opíparo almuerzo, toca paseo en barco por el canal de Beagle. Primero, una pequeña parada en la isla Karelo para conocer un poco de historia de los antiguos pobladores, los Yamana. Seguimos adelante hacia la isla de Lobos para perturbar la siesta de los leones marinos que se dispersan por las rocas, aunque no lo conseguimos.
Foto 4: Isla de los Lobos.A continuación hacemos lo mismo en la isla de los pájaros donde cientos de Cormoranes invaden la poca superficie de la isla que emerge de las profundidades del canal. Aún antes de llegar a puerto nos da tiempo a visitar el mal llamado faro del fin del mundo.
Foto 5: Isla de los Pájaros.Es pronto y todavía nos podemos dar otro paseíto por la ciudad. El atardecer nos brinda un escaparate de colores tono pastel que a su vez se reflejan en los espejos lacustres y del canal de Beagle.
Foto 6: Atardecer en Ushuaia.Con pepato y con criollo, otra jornada termina en el fin del mundo.
Se despide.
Sagü.
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