jueves, 1 de octubre de 2009

Fin de ruta.

Hoy tocaba excursión al Parque Nacional Torres del Paine. Para ello habría que cruzar la frontera con Chile en Cancha Carrera. Parece sencillo, siempre que además de darte el certificado de aduanas del coche alquilado adjuntaran una copia de la póliza.
Foto 1: Camino hacia Cancha Carrera.

Cambio de planes. Atravesando con las luces de la mañana la estepa patagónica llegamos a Río Turbio, poblado minero en la cuenca del río de mismo nombre, y dos kilómetros después llegamos a 28 de Noviembre. Aquí el viento es muy fuerte y por momentos parece que va a llevarte por delante. Dice uno de los trabajadores de la gasolinera que hay días que no pueden ni salir a trabajar.

Continuamos rumbo a Bellavista por la ruta 40. Por el camino, viejos volcanes extintos nos jalonan con sus peculiares y retorcidas formas.
Foto 2: Volcanes en la ruta.

Más adelante, y en medio de un monótono desierto, nos encontramos una inmensa roca en medio de la nada. Dicen que la trajo hacia aquí la última glaciación, es decir, hace dos días...

Pasando el poblado de Bellavista se encuentra la estación de ferrocarril Gobernador Moyano, de la que dicen que es la más austral del continente americano. Digan lo que digan, aquí parece que hace mucho que no llega una locomotora.
Foto 3: Imagen en Bellavista.

Después de mucho trasiego llegamos a Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz y antiguo comienzo de la ruta 40. Decidimos que este va a ser nuestro último hito del camino antes de volver hacia El Calafate.Foto 4: Desembocadura del río Gallegos.

Después de unos cafés, charlas y otras visitas de rigor a organismos públicos, disfrutamos del atardecer en el camino de vuelta.
Foto 5: Atardecer en el camino hacia El Calafate.

Cansancio hay. Ganas de dormir también.

Se despide.
Sagü.

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