Amanece en Sarmiento. El día está claro y soleado. Hoy nos toca una dura jornada de ruta. Para empezar tenemos que desandar parte del camino para volver a la ruta 40.
Foto 1: Santuario en un cruce de caminos.
De aquí a Río Mayo sólo nos quedan 60 kilómetros por asfalto. El pueblo se extiende a lo largo del río y en el nos sorprende el recinto en el que se celebran las ferias de la esquila, ya que éste es el pueblo donde se realiza dicha fiesta en Argentina.
Foto 2: Puente en Río Mayo que recuerda a otro sobre el Órbigo.
Continuamos rápidamente a través deñ ripio por la ruta 40. Nos quedan más de 100 kilómetros para llegar a Perito Moreno a repostar Nafta ya que a partir de aquí los lugares de repostaje son pocos y contados.
En Perito Moreno paramos en una estación de servicio en la que el dueño guarda un Dodge del 57 impecable que se trajo su abuelo desde Estados Unidos. Café y a seguir.
Foto 3: Iglesia en Perito Moreno.
Ahora nos esperan bastantes más kilómetros por una ruta en la que al principio nos engañan tramos de asfalto, pero luego se convierten en caminos bastante angostos.
Tras una interminable espera llegamos a la cueva de las Manos en el cañadón del río Pinturas. El sitio es muy peculiar, las pinturas rupestres se conservan en perfecto estado y además los cóndores nos acompañan con su vuelo.
Foto 4: Cañadón del río Pinturas.
De aquí a Gobernador Gregores nos esperan más de 200 kilómetrros de insólito desierto. Por lo menos en el camino nos acompañan armadillos, guanacos, avutardas, liebres y ñandúes.
Foto 5: Grupo de Guanacos.
Nuestro safari termina ya de noche en un oasis dentro del desierto.
Se despide.
Sagü.
De aquí a Río Mayo sólo nos quedan 60 kilómetros por asfalto. El pueblo se extiende a lo largo del río y en el nos sorprende el recinto en el que se celebran las ferias de la esquila, ya que éste es el pueblo donde se realiza dicha fiesta en Argentina.
Continuamos rápidamente a través deñ ripio por la ruta 40. Nos quedan más de 100 kilómetros para llegar a Perito Moreno a repostar Nafta ya que a partir de aquí los lugares de repostaje son pocos y contados.
En Perito Moreno paramos en una estación de servicio en la que el dueño guarda un Dodge del 57 impecable que se trajo su abuelo desde Estados Unidos. Café y a seguir.
Ahora nos esperan bastantes más kilómetros por una ruta en la que al principio nos engañan tramos de asfalto, pero luego se convierten en caminos bastante angostos.
Tras una interminable espera llegamos a la cueva de las Manos en el cañadón del río Pinturas. El sitio es muy peculiar, las pinturas rupestres se conservan en perfecto estado y además los cóndores nos acompañan con su vuelo.
De aquí a Gobernador Gregores nos esperan más de 200 kilómetrros de insólito desierto. Por lo menos en el camino nos acompañan armadillos, guanacos, avutardas, liebres y ñandúes.
Nuestro safari termina ya de noche en un oasis dentro del desierto.
Se despide.
Sagü.
Me encanta seguiros en vuestro viaje... veo que todo va bien pero un poco durillo esta siendo toda esa ruta... no dudo que cada paisaje hace los 300 km anteriores totalmente justificados... un besito muy fuerte para los tres y seguid cuidandoos... por cierto quiero ver una foto de ese oasis en medio del desierto... no puedo imaginarmelo...
ResponderEliminarBesos y no dejes de escribir Sagu que me encanta leerte...
a veces exagero un poco...
ResponderEliminarQue buenas las fotos Sa!!!
ResponderEliminarEl Zebra y yo aqui flipando con tu viaje que envidiaaaaaaaaa
Disfruta lo que puedas y másss
Un beso grande,
Angie